Por Javier Beruhard – GEMAF
Desde su creación hace siglos hasta el presente, los espacios que llamamos zoológicos han estado bajo dinámicas de trabajo y objetivos. Lejos están las instituciones modernas de aquellos espacios de mera contemplación y exhibición que los caracterizaba a principios de siglo XX. Hoy, la sociedad ha cambiado su idiosincrasia y a través de ella, también lo han hecho las personas que trabajan dentro de los zoológicos, quienes están en contactos con los animales y quienes toman decisiones respecto a acciones y objetivos. El rechazo al sostenimiento de fauna bajo cuidado humano parte desde un muy buen corazón pero no contempla la realidad de las situaciones en macro. Se sostienen aun hoy en día mitos alrededor de esto que queremos refutar en el texto compartido.
Mito: «Las personas que tienen zoológicos lucran con el encierro de animales»
Realidad: En los días de hoy, la mayoría de los zoológicos apenas llega a subsistir económicamente, requiriendo de manera habitual apoyo estatal o privado. Los costos de mantenimiento son equivalentes o superiores a los posibles ingresos. Las personas que integran el plantel de personal son trabajadores que ganan un salario (habitualmente reducido a lo correspondiente) a cambio de su esfuerzo y capacitación. Nadie se hace millonario por trabajar en un zoológico.
Mito: «Todos los animales encerrados sufren»
Realidad: En los núcleos zoológicos modernos buscamos permanentemente mejorar la calidad de vida y el bienestar de los individuos que contenemos. Cuando un animal está bajo estrés o en mala condición de mantenimiento, es pese a nuestros esfuerzos e intenciones, no por indiferencia ni desinterés. Y la condición de bienestar en cautiverio, con el espacio, la nutrición y el enriquecimiento correspondiente, es posible en casi todas las especies.
Mito: «Todos los animales deben vivir en libertad»
Realidad: Siempre lo ideal es que los individuos de las diferentes especies silvestres habiten los ecosistemas a los que pertenecen, pero hay diferentes condiciones (heridas con secuelas irreversibles, nacimiento en cautiverio y/o impronta humana, genética doméstica, ejemplares exóticos al hábitat donde se encuentran, etc.) que hacen que la liberación de determinados ejemplares sea o bien muy difícil, o bien poco recomendable para el propio animal, cuando no directamente incorrecta.
Mito: «Hay que cerrar los zoológicos para salvar a los animales»
Realidad: La extinción de las especies no ocurre en el día de hoy por acción de los núcleos zoológicos. Al contrario, los zoológicos representamos lugares de trabajo, mantenimiento, investigación, educación, rehabilitación para re-liberación y capacitación PARA la conservación de las especies. La extinción ocurre por la desaparición y modificación de hábitats naturales, contaminación o depredación directa. No por zoológicos.
Mito:»Los zoológicos cazan animales para encerrarlos»
Verdad: Hace años que las prácticas de captura de animales silvestres con fines de exposición han desaparecido. Los zoológicos modernos solo trabajamos intercambiando animales nacidos en cautiverio o recibiendo donaciones y decomisos, por motivos específicos como planes de conservación, programas de recría y mejoras en la calidad de vida de los animales.
Mito: «Los zoológicos buscan mantener animales exóticos que no se adaptan al clima donde viven encerrados»
Realidad: Efectivamente el origen de los parques zoológicos a principios del siglo XX correspondía a la exhibición de especies exóticas, pero ese fundamento está obsoleto en el actual siglo XXI. Las especies exóticas aún mantenidas son herencia de aquella mentalidad de antaño, pero nadie plantea hoy mantener especies exóticas en climas y condiciones inviables para ellas. Los núcleos zoológicos modernos destacan en sus planes de manejo el trabajo con fauna nativa con planes de acción definidos previamente.
Mito: «Los zoológicos no son educativos»
Realidad: Nadie que haya trabajado en un zoológico en buenas condiciones puede estar de acuerdo con ese pensamiento. Quienes trabajamos mediante la combinación de contenido teórico y experiencia vivencial sabemos de lo notablemente superior de ese sistema frente a contenidos que no incluyen el conocimiento sensorial; mucho más aún en niños. Reforzamos sosteniendo que más allá de los proyectos y las acciones en conjunto a favor del conservacionismo, sin la educación para la protección de la naturaleza, nada tendría sentido.
Mito: «Los zoológicos son estructuras del pasado»
Realidad: Los zoológicos victorianos de antaño son estructuras del pasado. Los núcleos zoológicos modernos somos una herramienta educativa, conservacionista y necesaria para la subsistencia de muchísimas especies. Nuestra existencia no es un problema para los animales; nuestra existencia funciona como una herramienta más, que brinda apoyo en investigación, conservación y educación para el mantenimiento bajo bienestar animal de ejemplares incluidos en proyectos y programas de recuperación poblacional en la naturaleza, sumándose a las acciones por evitar que varias especies desaparezcan, nuestra existencia es una oportunidad para ellos de no extinguirse. Son otras actividades humanas, en las que deberíamos enfocarnos para evitar extinciones y depredaciones sinsentido.
En el presente, cuando hablamos de núcleos zoológicos, estamos hablando de centros de rehabilitación y liberación, de los llamados «santuarios de especies», de saffaris de hectáreas cercadas, de centros de reproducción, de bioparques temáticos y de Ultimos Refugios. Todas somos áreas de trabajo.
Y agradecemos a cualquier persona que quiera ayudar a estas instituciones, así sea mediante apoyo financiero, mano de obra voluntaria u otras formas de colaboración.
